Cocer

Pobreza e ingenio

A lo largo de mi vida me la he pasado vendiendo la pomada de que me gusta optimizar gastos por medio de la planificación, y mi constante romantización, no de la pobreza, pero de vivir en el arte de estrujar cada peso que se tenga, creo que nace de esta obsesión.

El 2023 fue un año en el que particularmente estaba un poco rayado con acabar con mis microgastos, y aunque en el 90% de las cosas sigo esta filosofía, siempre almorzar en la U fue la instancia en la que “me daba mi gustito” por así decirlo; un Subway, un completo en Gorbea, unas papitas de los egipcios. Nada que uno diga “chucha qué caro”, pero analizado fríamente, un gasto más que innecesario.

¿La solución? Para muchos es bastante clara, llevar comida de la casa, pero nunca me gustó hacer esa wea. A la U, tal como al colegio, me gustaba ir sin nada. Cuando pude por primera vez tener mi casillero propio en el DCC fue maravilloso, casi siempre guardaba mi computador y alguna que otra chuchería (como paletas de pingpong), pero nunca comida, a lo más alguna vez guardé copete.

Y un día, mientras miraba la infinidad del cosmos y pensaba en la inmortalidad del cangrejo, tuve mi momento de eureka. Una manzana cayó sobre mi cabeza y me di cuenta de que para cocer una amplia variedad de alimentos, solo se necesita calentar el agua hasta que hierva, y luego mantener esa temperatura teniendo el fuego al mínimo. Mierda, incluso he visto videos en los que a platos como los fideos simplemente apagas el fuego una vez hierve, porque se van a cocinar de todas formas.

La idea de cocinar en la U la había tenido antes, pero a casi todo lo que llegaba era emular la cocina de mi casa con una cocinilla y una olla pequeña, o cosas así, pero nunca miré por fuera de la caja. Asociando estas 2 ideas caí en que hay una diversidad tremenda de platos que se pueden hacer solo con un termo y un hervidor.

El plan

Hacer de mi casillero una despensa: tener al big 2 de los carbohidratos (tallarines y arroz), y un stock de proteínas muy fáciles de hacer o que derechamente no se hacen, las principales que usé fueron jurel, atún y soya texturizada. No mucha gente había incursionado en el arte de cocinar en un termo en internet, pero la suficiente para hacerme una idea de los tiempos de cocción que requiere cada cosa. Entonces, la idea era hervir agua con el hervidor del DCC y cocinar el arroz o los tallarines dentro del termo. Para el arroz, tendría que ser pregraneado y tomaría alrededor de 2 horas en cocerse, mientras que los tallarines 15 minutos y chao. El resto de la despensa constaría de potes, servicios, vasos, salsas (de tomate principalmente) y queso rallado para los fideos (que cosa más llica, realmente salva hasta al plato más malo de fideos).

Resultado

Estuve entre 1 y 2 meses almorzando así. Debo admitir que me fue dando cada vez más paja hacerlo, además de que coincidió con una época en que en verdad sí tenía plata, y hacía estas weas solo for the love of the game. Al inicio algunos platos quedaron como el hoyo a tal punto de que tuve que botarlos, pero a medida que le fui doblando la mano, me volví un experto en cocinar en termo. Como tenía todo para preparar comida en el casillero, de vez en cuando iba a comprar un tomate donde los peruanos y me quedaba un banquete digno de cualquier monarca.

Dudas

Siempre pensé que en volá esto era inseguro en el sentido de que en el arroz iba a venir un gusano y me iba a dar progeria porque no se coció bien, pero esto jamás pasó.

Platos que nunca hice

Huevos y alguna legumbre. Huevo duro estoy convencido aún de que se puede, y para huevo frito tengo mis teorías locas. Para las legumbres también siento que sí o sí se debe poder hacer unas lentejas, pero nunca lo llevé a cabo.

El termo

Todo esto fue posible gracias al descuento de un termo en mercadolibre, me salió como 9 lucas. Si no, es posible que nunca lo hubiese comprado.