CaDCC

Años dorados

El Centro de Alumnes del Departamento de Ciencias de la Computación (CaDCC en adelante) es, como el nombre sugiere, la organización encargada de representar a los estudiantes de la carrera de computación en la Universidad de Chile, de la que soy parte.

En mis primeros años de universidad, no me involucré mucho con el mundo universitario. Iba recurrentemente a la U, y sin duda hice mucha vida social, pero siempre en el contexto de lo circunstancial (nada de grupos organizados, centros de estudiantes, iniciativas, etc.). Creo que mi visión de este tipo de organizaciones era más la de “los weones del centro de alumnos no hacen nada y se roban la plata”, solo si me preguntaban mi opinión en todo caso, en verdad eran cosas que simplemente no me importaban y que solo sabía que existían.

La pandemia

Como entré a la U el 2019, esta primera etapa en la universidad se sintió bastante corta. En octubre ocurrió el estallido social, y desde ese momento hasta la vuelta a la presencialidad post-pandemia, mi interacción con el mundo se limitó a jugar LoL y tirar la talla con mis amigos en Discord. La universidad no puede ser eso, no debe ser eso, y cuando finalmente se empezaron a levantar las restricciones, volví teniendo en mente ponerme al día con lo que no pude vivir de vida universitaria.

El CaDCC

Ya llevaba un año en el DCC y había escuchado la existencia del centro, pero nunca participé en sus actividades. Uno de mis grandes amigos del colegio era parte del centro, pero entre asistir a tour virtual por el DCC y stompearme a un renekton con tryndamere, casi siempre me quedaba con la segunda opción.

El llamado

Cuando se hizo el llamado a ser parte del CaDCC 2022, participé en la videollamada en la que se terminó conformando el CaDCC del año siguiente. La lista era abierta, y a excepción de unos pocos amigos, no conocía a casi nadie. Terminé asumiendo el cargo de secretario. Lo pasé muy bien siendo CaDCC. Durante ese año fue por lejos mi primera prioridad, y aunque significó mucho sacrificio, valió la pena cada segundo.

La dupla

El cargo de presidenta lo ocupó la Milla, y aunque nos conocíamos de antes, no éramos realmente amigos. Con el tiempo nos fuimos acercando mucho, y de cierta forma el rol de CaDCC fue absorbiendo nuestra vida, lo que nos hizo no solo compartir sino trabajar en equipo en reiteradas ocasiones, con lo que se fue fortaleciendo cada vez más y más nuestra amistad.

En algún punto del año (no sabría decir cuál) ya andábamos de besties por la vida, y entre la cercanía y el rol que teníamos, diría que el CaDCC entero fue gravitando cada vez más y más en torno a nuestra relación de amistad.

Con los años me he terminado preguntando si esta dinámica terminó siendo positiva o negativa. La obsesión que le terminamos desarrollando a las labores del centro de alumnos hizo que en muchos sentidos termináramos dejando un poco de lado nuestra vida académica, además de que la sensación de que solo nosotros podríamos hacer bien la pega nos hizo ir delegando cada vez menos y menos en el resto de integrantes del CaDCC, que era un gran equipo en todo caso.

Los resultados

Esta es quizá la única observación negativa que tendría de esta dinámica. Si evaluamos nuestro CaDCC netamente en cuanto a resultados, puedo decir con tranquilidad que, al menos de los años en los que yo he estado, es fuerte candidato a ser el mejor CaDCC que hubo. Aunque algunos proyectos terminaron siendo no tan exitosos, la iniciativa que teníamos no tenía comparación. Por un año el CaDCC fue todo sobre lo que hablábamos, no hubo tal cosa como tiempo libre, todo giraba en torno a lo que podíamos hacer por el centro de alumnos.

Otros CaDCC sin duda han sabido ejecutar muy bien las tareas que se han propuesto, y que se esperan del centro: resolver problemas de los estudiantes, organizar la fondCC, el paseo, etc. Pero siento que lo que diferencia a un buen CaDCC de un gran CaDCC es la capacidad de innovar, atreverse con proyectos nuevos. Cuando con la Milla terminábamos de hacer una pega, ya estábamos pensando en la siguiente, nonstop 24/7.

En la actualidad

Extraño mucho ser parte de las actividades del centro de alumnos, pero tengo bastante claro que es una etapa ya superada y que si quiero seguir siendo parte de proyectos así, debo salir una vez más de mi zona de confort y descubrir nuevos horizontes. Mis años de CaDCC han sido probablemente los mejores de mi vida, la gente que conocí y las experiencias que viví siempre quedarán en mi corazón.