Luz, cámara, ¡acción!

La magia del fútbol

Me gusta mucho el fútbol, en particular la dimensión del espectáculo, es una de las que, a lo largo de mi vida, siempre me ha llamado más la atención. Los protagonistas son los más obvios encargados de suplir esta necesidad, lo que está a la vista: rabonas, pases entre líneas, un buen cambio de ritmo, entre otras virtudes técnicas que hacen de un partido algo entretenido de ver. En ese sentido los jugadores de fútbol son un poco como los actores de una novela, y tal como ellos, cuando esta es buena, reciben la mayor parte de los elogios.

Este post está dedicado a los que están tras bambalinas en cada partido, a los camarógrafos, a los periodistas y a los relatores entre otros, pero principalmente al señor director.

La U

Cabe aclarar que para mí, el fútbol y la U son dos cosas distintas. No veo a la U para divertirme, la veo porque es mi deber verla. A veces es divertido, y honestamente… a veces no. Cualquier hincha de verdad no tendría problema en admitir que hay partidos que si se lograron ver enteros sin quedarse dormido fue por mero compromiso.

El espectáculo

Entonces, ¿a qué fútbol me refiero? Bueno, en mi caso principalmente al fútbol europeo y a la Primera B de Chile.

Para que un partido sea bueno, está claro que los jugadores y el cuerpo técnico tienen que poner de su parte. Si los jugadores no son atrevidos, o el cuerpo técnico no plantea un partido interesante no hay nada que hacer desde el punto de vista del espectáculo. En casos así, por último, hasta una patada o un combo se agradecen con tal de mantener al espectador inmerso en la batalla.

El relato

Es muy importante el relato de un partido de fútbol. No sabría dar la explicación de por qué, si acaso es realmente necesario o es la costumbre lo que termina de crear la necesidad, pero un partido sin un relator se siente tremendamente desabrido, al menos para mí. No solo eso, sino que cuando un relator es malo se siente mucho más de lo que uno espera, incluso puede llegar a generar odio entre los espectadores.

Aparte de eso, la emoción que puede llegar a aportar un gol bien relatado es enorme, al final, la pega de este es contagiar al televidente de las emociones que no puede llegar a sentir por el simple hecho de no estar en el estadio. Capturar la energía de un momento, y transmitirla lo más que se pueda a través de la pantalla.

La cámara

No menos importante es el trabajo de las cámaras, que supongo no se valora hasta que se pierde. Si mal no recuerdo, en el amistoso que jugó Chile recientemente con Cabo Verde, el camarógrafo era desastroso, y se notó caleta, el wn valía pico. Hay ocasiones incluso en las que una mala ubicación de la cámara puede arruinar un poco la experiencia. Hasta que estas cosas ocurren, pasa desapercibido el profesionalismo y la experiencia que debe llevar a cabo el encargado de capturar los distintos momentos, tanto en lo que pasa dentro como fuera de la cancha.

El director

Y con esto llegamos a casi el motivo por el cual redacto este post. La labor de capturar lo que ocurre en el estadio en tiempo real me parece digna de admiración. Cuando estoy un poco más imaginativo de lo común, siempre me pongo a hablar de aquellos aspectos culturales sutiles que esconden enorme genialidad. Y cuando estoy viendo un partido de Premier y el director pone la toma de ambos técnicos dándose la mano al final de este me paro y aplaudo. Hay tanto detrás de estos gestos, de estos momentos. Siento que hasta de alguna forma podría disfrutar de un partido sin ninguna toma de la cancha. Ver las caras de angustia de los hinchas mientras hay una revisión del VAR, la cara de concentración de un jugador a punto de patear un penal, simplemente fenomenal.

Quizá estoy exagerando un poco, como en la mayoría de las cosas, pero el director tiene que ver lo que muchos no ven, tiene que estar atento a todo, en cuestión de segundos puedes pasar de un momento intrascendente a uno que será recordado para siempre en la historia del fútbol, y es tu deber servir ese momento al público tal y como le gusta.

La evolución

Si alguien cree que todos estos detalles son menores, lo invito a ver la repetición de un partido del siglo pasado. Simplemente no es lo mismo. Y no creo que sea un tema únicamente de la calidad o de la cantidad de cámaras. Es toda una evolución de la industria al servicio del espectáculo.