Sobre las tazas
9 de enero de 2026
Algún día desarrollaré más la idea, pero uno de los conceptos mas importantes del salismo trata principalmente de tener la capacidad de, con una mirada lo más práctica posible, evaluar el costo de las cosas en su totalidad, sin dejarnos llevar (o dejarnos llevar lo menos posible) por nuestras lógicas e impulsos cortoplacistas.
Y aunque no siempre es así, sucede que la mayoría de las veces que evaluamos incorrectamente algo es por su costo de mantenimiento. No necesariamente mantenimiento monetario, sino el costo de lavar las cosas, tener un lugar donde guardarlas, el caos que puede aportar un error al elegir dónde guardarlas, etc.
Cuando nos compramos una parka y pensamos en el costo que nos significa esta parka decimos “10 lucas”, pero en algunas ocasiones es más, muchísimo más que eso.
Por hoy día, analizaremos principalmente uno de los objetos que yo más odio.
Las tazas
¿Cómo se ve el mueble que guarda las tazas en tu casa? Si consideras el volumen de una taza, ¿se está aprovechando correctamente el espacio del mueble? La respuesta obviamente es no. La taza, siendo un contenedor cóncavo de líquidos y teniendo todo para seguir una de las máximas más importantes del almacenamiento —la apilabilidad—, no lo hace.
Sobre la existencia de la taza y el vaso, que son literalmente 2 cosas que hacen lo mismo, le he dado un par de vueltas a por qué existen ambas. Y aunque el vaso resulta un poco más natural, la taza representa una ventaja en torno a las bebidas con temperatura distante de la ambiente que, aunque me gustaría obviar, no puedo hacerlo.
La solución
Para encontrar la solución tan solo basta con plantear bien el problema: el vaso se apila bien y la taza mantiene la temperatura. ¿Qué hacer para llegar a un objeto que cumpla ambos requisitos bien? La ciencia sí o sí se ha encargado de esto.
Y, en efecto, he llegado a la conclusión no empírica de que los vasos metálicos que regulan la temperatura son la solución al problema. Y es que hasta son mejores regulando la temperatura del bebestible si tienen esto de la doble capa que aísla el interior del vaso.
Algún día compraré uno para comprobar mi teoría, pero por ahora la encuentro sólida y es para mí la verdad universal. Además, no se quiebran.
Y bueno, en caso de que valgan callampa, tengo plena seguridad de que, como mínimo, el formato “tazas y vasos” es una ridiculez; por último mejor tuviéramos solo tazas.
Las Tazas valen pico: El juego
Para demostrar mi punto he creado (Gemini ha creado) un pequeño juego en el que queda en evidencia que, en un mismo espacio, las tazas son mucho más ineficientes de almacenar (y eso que el juego te deja poner una sobre otra, lo cual no se puede hacer en la vida real, así de inútiles son).